72
Adrián Filiberto Contreras Colmenares
de este modo ensanchar y enriquecer la ciencia.
Es un reto ingente, para la comunidad académica y científica, que se dedica a construir cono-
cimiento, es trascender los arquetipos y criterios imperantes de los paradigmas regidos por la
simplicidad y lo denotativo del lenguaje. Se ha de tener como idea prístina adentrarse en los
intersticios de la realidad nouménica, fenoménica, noosférica y hologógica, los cuales, en prin-
cipio, son inciertos, ignorados y avanzar en los derroteros de una travesía intrigante, descono-
cida, alucinante y aleccionadora.
Es imperativo reconocer la presencia de un Ser Supremo, en nuestras vidas para acceder a los
vericuetos del conocimiento. Pues, Él, todopoderoso, a través del Espíritu Santo, nos insufla sus
dones de: Sabiduría, Inteligencia y Ciencia, para comprender, explicar, transformar e interpretar
el conocimiento humano, que es inconmensurable. De manera que se debe reconocer que el
conocimiento es valioso, pero, jamás nos ha alejar de Dios; por eso, debemos pedirle al Espíritu
Santo, -Quien nos invita a vivir cosas grandes-, a que podamos vivir en esos procesos cons-
tructivos de intelección interdisciplinar a vivirlos en humildad, fraternidad, nunca en la vanidad
y la división.
Asimismo, sí es prudente, como ser humano, imprecar la humildad, para que no nos ufanemos
de cosas que no poseemos, pues, es justo reconocer que somos limitados; por tanto, es nece-
sario y plausible reconocer nuestra ignorancia tal como hizo Sócrates, quien …“se había dado
cuenta de lo lejos que estaba de ser sabio, de que no sabía nada” (Popper, 2001: 1). Y es que
entre más conocemos o aprendemos nos damos cuenta que es poco, en el universo de la cien-
cia, lo que sabemos y que ignoramos muchas, muchísimas cosas. Por ello, dirá Popper (2001:
1) …“debemos hoy seguir construyendo nuestra filosofía del conocimiento sobre la tesis de nues-
tra falta de conocimiento, en defensa de la tolerancia, y de principios éticos”. Estos asuntos han
de ser fundantes en la elaboración de una investigación doctoral.
A modo de una verdad relativa, -corolario contingencial y provisional-, he de presentar esta
reflexión: la elaboración del conocimiento, en la actualidad, debe estar permeado por los pa-
radigmas emergentes de interdisciplinariedad y de complejidad. Se ha de tener conciencia de
la importancia implicativa que tiene para la ciencia un saber producto de la dialéctica, incluso
de una trialéctica o poliangularidad discursiva, para ser realmente sustantivo en el avance cien-
tífico. Asimismo, la generación de una teoría ha de estar fundamentada en nuevas categorías,
nuevas tipologías y conceptuaciones que permiten expresar lingüísticamente, de otro modo,
la sintagmática relacional. Y como bien lo refieren Morin, Ciurana y Motta, 2002: 20): “En la
perspectiva compleja, la teoría está engranada, y el método, para ser puesto en funcionamiento,
necesita estrategia, iniciativa, invención, arte. Se establece una relación recursiva entre método
y teoría. El método, generado por la teoría, la regenera”.
Con respecto a lo que se ha de considerar la teoría que emerge en una investigación doctoral
como acción intelectiva de gran alcance y profundidad. En esta disertación concibo la teoría
como las elaboraciones categoriales y nocionales que permiten explicar, comprender, interpretar
© 2024, Instituto de Estudios Superiores de Investigación y Postgrado, Venezuela