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Instituto de Estudios Superiores de Investigación y Postgrado
gral. Es el marco necesario para gestionar instituciones que deben simultáneamente integrar tecno-
logía (como PrimOT), acoger diversidades (como en los casos de TDAH) y potenciar el aprendizaje
(mediante TIC), todo ello con sabiduría y adaptabilidad.
¿Cómo se traduce este liderazgo consciente en la práctica cotidiana de la gestión? El estudio de
Deinny José Puche Villalobos y Savier Fernando Acosta Faneite en Maracaibo aporta una pieza
crucial al demostrar, con evidencia cuantitativa, la correlación positiva entre los indicadores de
gestión y la efectividad en la toma de decisiones. Para los directivos, esta relación es particular-
mente fuerte. La gestión consciente no prescinde de los datos; los requiere y los humaniza. Los in-
dicadores son la brújula, pero la consciencia es la capacidad de navegar con ella en aguas
turbulentas.
La excelencia en la gestión y la docencia debe, a su vez, sustentarse en la calidad del conocimiento
que se genera y se transmite. El trabajo de Jossarys Gazo Robles sobre la evaluación de la calidad
investigativa de los docentes universitarios desde la eficiencia, eficacia y efectividad, sitúa la in-
vestigación como el pilar fundamental del ecosistema educativo. Sin una producción científica rigu-
rosa, las herramientas digitales, las estrategias inclusivas y los modelos de gestión carecen de un
sustrato de conocimiento válido y fiable.
Avanzando en esta capa de pensamiento crítico, el análisis de Thais Raquel Hernández Campillo
sobre alfabetización en inteligencia artificial y curación de contenidos en Francia señala el hori-
zonte de complejidad al que nos enfrentamos. No basta con usar tecnología (Schneewele) ni con
medir su impacto (Di Tillio y Lobo); ahora es imperativo desarrollar una competencia crítica y ética
para interactuar con sistemas de IA. La curación de contenidos emerge como la habilidad clave para
discriminar, contextualizar y dotar de sentido la información en un entorno mediado por algoritmos.
Es el antídoto necesario contra la desinformación y la superficialidad.
Sin embargo, toda esta conversación sobre vanguardia digital y pensamiento crítico puede parecer
abstracta cuando se contrasta con realidades donde lo básico está en entredicho. La reflexión de
Mário Adelino Miranda Guedes sobre el acceso a la educación primaria en Angola es un recor-
datorio ético ineludible. El dato del 22% de exclusión escolar nos confronta con la desigualdad per-
sistente como el mayor desafío educativo global. Los factores socioeconómicos, geográficos y de
salud que limitan el acceso en Angola y en tantos otros lugares, exigen que cualquier paradigma in-
novador incluya, como primer mandato, la lucha por la equidad. No se puede debatir sobre IA mien-
tras millones de niños ni siquiera tienen un aula.
Finalmente, para dar coherencia y profundidad a este mosaico de realidades—digitales, emocionales,
gestionarias, críticas y desiguales—acudimos a la conferencia de Rosa María Medina Borges, “¿Fi-
losofía o Filosofías?”. Su cuestionamiento radical al canon único y su defensa de la pluralidad de
saberes nos proporciona el marco filosófico último. La educación en la encrucijada no necesita una
respuesta monolítica, sino la capacidad de dialogar con múltiples paradigmas. Su reflexión valida
la coexistencia y el diálogo necesario entre la eficacia tecnológica, la sensibilidad humana, la gestión
consciente, el rigor investigativo, la alfabetización crítica y la justicia social.
En conclusión, la secuencia de este número nos revela un viaje desde la herramienta hacia el sentido.